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Artículo | La función del espectador y sus tipos: el crítico, el cognoscente y amateur

Después de publicar el artículo de la función de una critica, ahora nos toca hablar de la función del espectador.

Hace un par de semanas se hablo de “La función de la crítica y la contaminación irreversible del gusto” la cual fue bien recibida y por eso les estoy muy agradecida, pero hay otra razón para mencionarlo porque tal como pensé, pareciera que siempre es más interesante hablar de los autores y aquellos que promueven sus obras, llámese estos reseñistas, analistas o críticos, quienes muchas veces ignoran que también entran en la categoría de espectador o yendo más allá, refiriéndolos como si no importaran o fueran inferiores cuando lo cierto es que tienen un papel que cumplir, ¿cuál es? Hablemos de ello.

EL SUJETO INTANGIBLE

Escribir este artículo fue por un tiempo una letanía al ser un tema tan común y de los que muchos reconocen su importancia, no obstante, me cuesta creer que algo o alguien nos importe cuando ni siquiera podemos definirlo satisfactoriamente y esté fuera del intento superficial de cualquier diccionario. La falta de una definición clara y precisa de un espectador me hizo apartar la idea de mi calendario, pero no de mi mente, así que seguí dándole vueltas a la cabeza.

Fue en un momento donde pensaba todo y nada a la vez que una idea me abordó y en un soliloquio reflexioné: alguien no puede “ser” sin antes “no serlo”. Afortunadamente con esa nueva perspectiva pude llegar a la definición de Flores (2018) la cual, a partir de otros conceptos, propone que un espectador es la persona que rompe su rutina y enfrenta una obra creativa, ya sea de forma accidental o provocado por él mismo obteniendo estímulos recreativos, estéticos y culturales.

En otras palabras, un espectador es aquella persona que voluntaria o fortuitamente interactúa con una obra y quien, para ser considerado como uno, se debe autopercibir como tal: un espectador, además de distinguir que lo que tiene delante es una propuesta creativa (Flores, 2018). Por tanto, lo que en definitiva NO es un espectador es quien pasa desapercibido lo que NO conoce, pues para comprender un objeto o una razón, primero tiene que darse cuenta de que existe, conocerlo y comenzar a descubrirlo.

Ese es el motivo por la que no debería ser relevante el comentario de una persona común que no se ha dado a la tarea de ver una obra o terminarla, pero sí para opinar sobre ella, ¿cómo él o ella va a comprender lo que no conoce?, ¿tienen derecho a ello? Los invito a pensarlo y evitar ese comportamiento en cualquier contexto, nosotros tenemos más poder del que creemos y ahora más que nunca, por ende, debemos usarlo justamente.

LA IMPORTANCIA DEL ESPECTADOR

Ya sea desde su propia percepción o haciendo una búsqueda por internet encontrarán que al hablar de una propuesta creativa, la mayor parte del contenido se enfoca en 3 elementos: el autor, la obra y aquél individuo que la interpreta, omitiendo la mayoría de las veces al espectador, no obstante, los verdaderos elementos a considerar son: el autor, la obra y el espectador.

Esto porque, como Flores (2018) afirma, no puede existir un autor sin obra ni espectador, ni una obra sin autor ni espectador, así como un espectador no puede serlo sin un autor ni una obra. Como pueden apreciar, no es que uno sea más importante que el otro, sino que tienen el mismo peso y cada cual una función:

El autor es quien se encarga de producir la obra en base a su talento, aptitudes y limitaciones, mientras que la obra es el medio expresivo por el cual el autor trasmite su idea y la otorga como propuesta al espectador. Asimismo, la función del espectador se resume a aceptarla o rechazarla, lo explico con más detalle a continuación:

LA FUNCIÓN DEL ESPECTADOR

Tal como se planteó anteriormente, cualquier obra dice algo a cualquier espectador siempre y cuando exista una interacción consciente, por lo que para considerarlo como tal, Flores (2018) enuncia estas funciones:

1.- Buscar:  cuando una persona por iniciativa se convierte en espectador a través del encuentro de una obra, esta función tiene 3 niveles: el primero es cuando la persona sabe y desea ver una obra con características específicas tanto en términos de género como en la forma en que se transmite; el segundo es buscar la obra únicamente en términos de género sin importar como se transmite, es decir, es menos precisa; y el tercero es cuando la persona busca una obra cualquiera sin importarle ni el género ni cómo se transmite, por ende, su intención es aleatoria. Obviamente se descarta de esta función al espectador de encuentro fortuito.

2.- Crear expectativas: cuando el espectador encontró la obra, surgen suposiciones de lo que verá junto a su posible calidad en base a sus experiencias, comentarios de terceros, investigación personal y/o fama o prestigio del autor. Esta función la alimentan los intermediarios que promueven las obras (el propio autor, críticos, reseñistas o analistas) a través de medios de comunicación como trailers, publicidad, blogs, redes sociales, etc. Tal como lo hago en “mis primeras impresiones” cada Temporada. Mucho cuidado porque un buen espectador NO tiene prejuicios, pero sí expectativas.

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3.- Contemplar: por definición, contemplar significa reconocer que se está en presencia de una obra, no basta con verla, escucharla o incluso sentirla, sino acatarla como lo que es. Una persona no se vuelve espectador sin esta identificación, pues de lo contrario pasa desapercibida y sin saber su significado o desenlace, en otras palabras, nunca se entera que tiene una obra delante.

4.- Juzgar: la persona hace lo que en la crítica se conoce como “doble juicio” donde el primero nace en cuanto se contempla la obra apreciando los detalles más obvios; y el segundo cuando la termina de manera más calmada y profunda, soportándose sobre la reflexión y comparación con los parámetros del propio espectador. Razón por la que alguien que no termina o “dropea” una obra, deja de ser un espectador.

5.- Cuestionar: el espectador debate consigo mismo la calidad de la obra de acuerdo a sus parámetros, si cumple con las promesas estándares del género, si es creíble y hasta qué punto, si los detalles estéticos y elementos narrativos fueron los adecuados con el fin de construir una opinión con base a sus saberes y entendimientos.

6.- Creer o descreer: cuando se habla de descreer, se refiere a que el espectador rechaza la credibilidad de la obra y ejecuta acciones como renegar y desestimar; por el contrario, creer se refiere a aceptar la credibilidad de la obra y ejecutar acciones como halagarla y aprobarla. Incluso si es alguien difícil, entendiendo que señala todos los defectos que sobrepasan sus fronteras de “malo” para convertirse en “pésimo” hasta el punto de desacreditarla ante posibles nuevos espectadores, sigue reconociendo que es una propuesta creativa, por tanto, también es un espectador. Estas funciones son excluyentes y el resultado afecta a las siguientes.

7.- Discriminar: independientemente si el espectador cree o descree, generará una dinámica en la que él suele elegir los elementos que a su juicio ameritan o desmeritan más a la obra que no solo aborda generalidades sino también los detalles más pequeños y específicos. Por ejemplo, a un espectador puede gustarle o no la tocada de un violinista porque lo conmovió para bien o para mal, mientras que a otro puede gustarle o no el mismo violinista por su técnica, postura, ejecución, tono, velocidad, etc.

8.- Criticar: una vez cumplidas las funciones anteriores, el espectador está listo para criticar la obra para sí mismo o a otros espectadores pudiendo ser los resultados variados según su nivel de conocimiento y calificación, es decir, puede juntar los elementos negativos y decir que la propuesta es mala o inaceptable, al igual que junta tanto los elementos negativos y positivos para decir que es regular, así como juntar los elementos positivos y decir que es buena o extraordinaria.

9.- Halagar o vituperar: si el resultado de discriminar y criticar es positivo, pasará al paso lógico de halagar la obra, contrariamente a que si fueron negativos, procederá a denostarla. Esta función varía entre cada espectador.

10.- Aceptar o rechazar: el espectador finalmente debe optar por cualquiera de estas funciones: aceptar o rechazar la obra.

TIPOS DE ESPECTADOR

Si algo he aprendido es que cualquier cosa que tenga un nombre, se puede clasificar y si se clasifica, es porque está cumpliendo con un estándar que lo pone en su lugar correspondiente. Ahora que ya podemos nombrar a un espectador junto a sus funciones estándar, es momento de clasificarlo para lo cual, existen 3 niveles clave que reciben términos distintos dependiendo el autor, sin embargo, su significado es el mismo:

1.- Amateur/ Dilettanti/ Lego/ Espectador inexperto: es el espectador que está en proceso de aprendizaje y cuya intención es adentrarse conscientemente a su área favorita de contemplación.

2.- Cognoscente/ Connaisseur/ Aficionado/ Espectador veterano: esto supone a un espectador aficionado a un autor, género o disciplina que crea una relación sólida con obras particulares y cuyo conocimiento se sustenta en mayor parte por su experiencia sin la necesidad de ser académicos en el tema.  

3.- Crítico/ Profesional/ Espectador experto: parafraseando lo que dije en mi artículo anterior, un crítico es quien posee estrategias de lectura que permiten no solo gozar de la obra desde un punto de vista estético y narrativo, sino también comprenderla desde su estructura incluso conceptual para después promoverla a la audiencia común por medio de una reseña crítica (Masson, 2020). Agregando que estos sí se conciben enteramente como espectadores antes de cualquier otro título.

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EN CONCLUSIÓN

El contacto entre “obra y persona” convierte a esta en un espectador, siendo su papel principal aceptar o rechazar una obra y completar la ecuación de “autor – obra – espectador”. De igual forma, su autopercepción como espectador se producirá con el paso del tiempo en la que a través de su experiencia y adquisición de conocimiento técnico estilístico y narrativo, accederá a niveles superiores de clasificación. Es así que ser un espectador ya no suena tan fácil como antes al punto que no cualquiera puede serlo, otro motivo para seguir estudiándolo y afianzar nuestra propia importancia.

Con ello ha terminado el último artículo de la Temporada de Verano 2020 para dar paso a los conteos y después a las reseñas finales de los animes en emisión, es una buena oportunidad para armar su lista de los estrenos de Otoño porque tal parece que serán más de 40, el doble de lo normal.

Recuerden consultar otras fuentes para que su información sea más completa, nos vemos en una siguiente publicación.

Referencias:

Flores, J. (2018) “Definición, funciones y papel del espectador frente a la obra creativa”. Anagramas, Rumbos y Sentidos de la Comunicación. Vol 17. Núm. 33. Universidad de Medellín. Colombia.

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