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Game of Thrones: Un análisis frío del fenómeno televisivo

Te compartimos nuestra opinión respecto al fenómeno que rompió varios records en la televisión, Game of Thrones.

A una semana del final de la serie más vista en la televisión, analizamos con “mente fría” lo que fue esta extraordinaria serie, su polémica octava temporada y su agridulce final. Cabe destacar que este artículo se sostiene en mi opinión, considerando que solo he visto la serie y no he leído los libros, intentando ser lo más objetiva posible.

Escrito por, Ivonne Bernales.

Nota: La siguiente opinión contiene ¡Spoilers!

Game of thrones; el fenómeno de televisivo

En abril del 2011 se estrenó a través de la cadena HBO una serie que prometía una historia enredada en intrigas políticas, personajes ambiciosos y diálogos rebuscados a los que habría que prestarle mucha atención (nos daríamos cuenta de esto conforme avanzara la trama). Sabemos que en muchas ocasiones George R. R. Martin recibió propuestas para llevar su obra a la pantalla grande, sin embargo, el escritor insistía en que la saga de “Canción de Hielo y Fuego” no se podía contar en 2 o 3 horas y que ameritaba una serie.

El momento llegó, pues los showrunners David Benioff y D. B. Weiss convencieron a HBO de producir esta serie, con una primera temporada cuyo pronóstico era reservado, y esto es notorio en su presupuesto asignado. Para HBO supuso un riesgo que, sin preverlo, se convertiría es una de sus mejores inversiones.

La primera temporada de GOT fue una presentación de personajes impecable. Conocimos al bastardo, a la reina, al diablillo, a la niña que no quería ser una lady, a la niña que quería ser una lady, al maestro de los susurros, al manipulador de la información, al caballero deshonrado, y un largo etcétera. Junto a ellos, conocimos sus casas, sus leyendas, sus intenciones, sus motivaciones, sus temores, y otro largo etcétera. Conocimos a Ned Stark, la persona más honorable, real y sincera que este universo no podría soportar. Lo vimos morir y a partir de ahí, los espectadores compramos la historia, pues Game of Thrones se presentaba como una serie en la que cualquier cosa podía pasar, no había buenos y malos, solo había intenciones. El resto es historia.

La acogida fue muy grande, no solo entre los fans de los libros, sino también entre aquellos que, como yo, veían el potencial de una gran historia. HBO no dudó en mantener su compromiso con la serie y en invertir lo que fuera necesario para sorprendernos con cada temporada.

Temporada 8 y final de la serie

Soy de las personas que disfrutaron la temporada final, aunque sí debo decir que el episodio final me dejó con una sensación extraña. Vayamos por partes:

La temporada 8 marcaba el rumbo del inevitable final de esta increíble serie. Llegaba la hora de la batalla final: “La Larga Noche”. Aquel episodio me dejó sin aliento, lo vi en HD y no tuve problemas con la oscuridad, y era evidente que la oscuridad y confusión eran un recurso fotográfico para transmitir el ahogo y desesperación que supone una guerra contra los muertos. Disfruté mucho de que Arya fuera la que matara al Rey de la Noche, pues para ello se requería un golpe de suerte, acercarse lo suficiente y tener un golpe de suerte. Aquel mano a mano que muchos esperaron contra Jon Snow no se iba a dar jamás, solo basta con recordar que el Rey de la Noche nunca tomó la espada para pelear cuerpo a cuerpo con nadie, prefiriendo levantar muertos y dar la espalda.

Respecto a la -transformación- de Daenerys, a mi me pareció completamente lógica, pues su máximo anhelo siempre fue el trono de hierro. Claro que ella solo mataba a los “malos” (quemándolos vivos) y liberaba pueblos, pero también hay que recordar que quemaba a cualquiera que le hiciera frente y que no le jurará obediencia. A todo esto habría que sumarle todas sus emociones y sentimientos a partir de su llegada a Poniente: su primer plan para hacerse con el trono fracasa y caen sus aliados; tiene que pelear una guerra que no es suya y es traicionada por Cersei, quien no manda su ejército; no importa lo buena que sea lady Stark, nunca la reconoce como reina; ve diezmado a su ejército; pierde a un gran amigo y consejero (Jorah Mormont); nuevamente es emboscada y pierde a uno de sus dragones; intenta hablar con Cersei y pierde a su mejor amiga; y siente los pasos de la traición cada vez más cerca. Claro que lo quemaría todo, para empezar de cero.

También creo que Jaime Lannister sí muere redimido, pues muere como él siempre quiso morir, en los brazos de la mujer que ama. Además, él vuelve para huir con Cersei, no para pelear por ella, de ahí que Tyrion lo deje escapar con la única esperanza de que “suenen las campanas”. Pero ya era tarde, Daenerys ya sabía cómo podía “salvar” o “liberar” a todos los reinos.

Crónica de un final anunciado

Claro que el final sería agridulce, claro que habrían opiniones a favor o en contra, claro que habría decepción. Y es que la verdad es que no queríamos un final; queríamos seguir haciendo teorías, especulando tramas, desenmarañando historias, elucubrando traiciones, y un gran etcétera. Lo que es claro es que no importaba cómo terminase, no íbamos a quedar 100% conformes.

He leído aspectos positivos y negativos del episodio final, pues yo no sabía cómo sentirme, así que decidí reconocer que este era el único final posible para GOT. Porque cualquier otra cosa, cualquier otro diálogo, cualquier otra situación, habría abierto una trama, y estábamos en el final. Solo veamos: con un final abierto como el de Arya, los fans salieron a pedir spin-off. Imaginemos qué hubiera sido con un diálogo suelto, una toma poco calculada o un personaje nuevo introducido solo para hacer más emocionante aquel final.

Por otro lado, demos un vistazo a la historia (al fin y al cabo, GOT toma matices históricos para narrar esta ficción). Todas las guerras son devastadoras e irracionales y, aunque al inicio comienzan para resolver un conflicto o un desacuerdo, a lo único que conlleva es a la destrucción. Daenerys refleja a ese dictador (muchas veces visto en la historia de la humanidad) que justifica el genocidio como un acto de supervivencia y salvación de los pueblos, un pretexto para empezar de cero. Entonces, después que Daenerys arrasa todo Desembarco del Rey de manera demencial y expresa su interés en querer “salvar” a los demás reinos, y tras un análisis convincente de la psicología de la reina de parte de Tyrion, es lógico que John la mate (era el único que podía hacerlo).

Por otro lado, el final es aún más coherente cuando vemos cómo es recogida con sabiduría, a partir de la experiencia, la propuesta de Tyrion de que Bran sea el nuevo Rey (claro que no estaban listos para la propuesta de Sam, era muy pronto para eso, jaja). Bran, que representa la sabiduría, la memoria de la humanidad, que no es apasionado, que no se volverá loco por el poder, que no tendrá descendencia, que es justo lo que necesita Poniente. Este sistema se instaura bajo un acuerdo, que todos aceptan de buena gana, porque ya se cansaron de la guerra, porque son una nueva generación de ladies y lores que saben que la guerra no resuelve nada, porque había que romper aquella rueda de violencia de la que Daenerys hablaba tanto. El resto es historia.

Admito, me suena lógico y me suena bien, no significa que me gustara. Para mí, por ello es un final agridulce.   

Esta temporada no fue la mejor, pero tuvo momentos impresionantes que nos dejaron sin aliento. También creo que fue apresurada, pues 2 o 3 episodios más para explicar un poco mejor cómo llegamos a este final y el porqué de este final, hubieran sido perfectos.

GOT un hito en la historia de la tv

Finalmente, es lógico que una serie como esta desate pasiones, pero no es razón para insultar, menospreciar o sentirnos dueños de una propiedad intelectual que no nos pertenece, por muy fans que seamos.

Game of Thrones nos ha brindado un tema de conversación por cada temporada y, aún ahora, finalizada la serie, nos ha brindado una super producción en televisión, con altísimos niveles técnicos. Nos ha brindado una de las mejores adaptaciones de la literatura, sin miedo y tomando riesgos constantes. Nos ha contado una buena historia, claro que con vacíos, claro que imperfecta (la perfección no existe), pero brillante. Y nos ha entregado una nueva generación de actores a los cuales seguir y admirar en otros proyectos.  

Pasará mucho tiempo hasta volver a contar con una producción que nos acelere el corazón y nos deje sin aliento con cada episodio y con cada final de temporada. Mientras tanto, la vida continúa.

¡King of the North!

¡King of the North!

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