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Reseña | Dark Souls III

La exitosa fórmula de Dark Souls no deja de ser difícil, pero ¿tiene identidad propia?

Una tercera, pero distinta mirada a una de las sagas que no perdona tus errores.

Con una reputación de ser difíciles, el nuevo juego de la saga Souls ya está aquí, pero ¿qué tan diferente es en comparación a sus hermanos? Dark Souls III es una mezcla de fanservice para los veteranos y una complejidad diluida, con todo lo bueno y malo que esto significa.

Desarrolla: From Software.
Publica: Bandai Namco Entertainment.
Sistema: PC (versión reseñada), PS4, Xbox One.
Jugadores: 1-6.
Salida: 12 de abril de 2016.

Existen pocos equipos que hayan crecido tanto en los últimos siete años como From Software; los creadores de la saga conocida como Souls decidieron hacer juegos difíciles que, junto con escenarios tenebrosos y enemigos oscuros, te hacen sentir como una maldita cucaracha en un mundo donde no eres bienvenido. Cuando tienes tantos juegos en tan pocos años, ¿queda algo por ofrecer?

El que tenga tantos hermanos juega a favor de Dark Souls III en la mayoría de los casos; primero porque no deja de ser un juego difícil, en segunda porque gráficamente no te va a decepcionar y por último, combina lo mejor de Demon’s, Dark Souls y Bloodborne de manera en que se convierte en el más amigable de todos. Dark Souls III sigue siendo un RPG donde cada paso cuenta, cada enemigo te otorga almas (moneda del juego) y los enemigos no tienen piedad de ti.

¿PREOCUPARSE POR MENOS?

Lo anterior no quiere decir que sea casual, ¡en absoluto! Pero si te consideras un veterano de los Souls (o al menos sabes a lo que te enfrentas), ya no preocuparte por el nivel de la armadura lo vuelve menos complejo, así como tener una desde un inicio; ya ni se diga del combate que es mucho más rápido, como un punto intermedio entre Dark Souls y Bloodborne.

Muriendo de a poquito. Cuando mueres, Lothric reduce tu barra de vida hasta que puedas sacrificar cenizas (antes “humanidad”); la diferencia es que aquí esto sucede poco a poco y no de tajón.

De nuevo, la historia no se cuenta de la manera en que otros juegos lo hacen; sabes que estás en Lothric, un reino que también está en la misma región de Dark Souls I y II, donde tu misión es sacrificar a unos señores antiguos, The Lords of Cinder, para así evitar que tu pueblo apague su llama. Este es un tema que verás a lo largo del juego, cenizas, el fuego apagándose haciendo referencia a un destino casi inminente.

LA BELLEZA DE LO DECADENTE

Esta misión no puede tener mejor locación; para mí el diseño de niveles y su estilo es simplemente precioso, los castillos, las torres, los caminos empedrados, las antorchas y los senderos entre los árboles logran un ambiente como nunca en un Dark Souls. Gráficamente está bien realizado, los reflejos de luz lucen todavía mejor que en Bloodborne y ahora sí tenemos el fuego que se nos prometió en Dark Souls II, aunque tiene unos bajones de cuadros por segundo que no dejan de ocurrir a lo largo del juego.

DarkSouls3_personaje

Más que Dark Souls II, el tercer juego continúa la línea de arte y estilo del primer juego. Si jugaste su versión retocada, Scholar of the First Sin, te sentirás todavía menos identificado con Dark Souls III.

El hecho de que luzca tan hermoso y detallado no deja de hacerte sentir como un insecto; esta vez los enemigos son más salvajes, hay mucho gore y violencia, como perros rabiosos, tentáculos casi nacidos de la mente de H.P. Lovecraft, fetos, brujas, encapuchados como de una secta, arañas y más.

Además de la barra de histamina y salud, se agrega la de magia (milagros), la cual se agradece mucho ya que es un elemento que casi cualquier clase puede llegar a dominar, ¡y facilita el combate!

Si tú has jugado otros Souls podrías empezar a reconocer su diseño, lo cual no considero que sea un punto negativo como tal, pero ¿acaso son ideas recicladas? A pesar de esto, Dark Souls III no dejó de quitarme el aliento en muchas ocasiones; esos momentos mágicos donde un enemigo realiza movimientos inesperados, donde la vista desde un risco es espectacular, la emoción de no saber qué es lo que me deparaba el juego o simplemente la tensión de no haber alcanzado una hoguera en mucho tiempo.

Pero todos estos momentos increíbles son menos en comparación a sus hermanos; en Dark Souls III me topé con un juego sin tantos secretos como podría haber esperado ni tantos premios por explorar. No sé si la influencia de Bloodborne fue demasiada en esta ocasión o que From Software hizo de éste “el Dark Souls para principiantes”.

DarkSouls3_personaje02

MATAR EN DARK SOULS NUNCA FUE TAN SATISFACTORIO

Algo que también le da identidad es el menú de armas, el cual creo que es de los más extensos que he visto en mi vida. Subir las armas de nivel sigue siendo importante, pero la forma en que éstas evolucionan y cambian el modo en que juegas es impresionante. Mi personaje pasó de ser un caballero común cuando se agregan elementos como el fuego, la capacidad de que éstas se transformen (como en Bloodborne) y así cambien sus movimientos. Nunca hubo un combate tan variado y especial como el que me ha dado Dark Souls III.

El diseño de escenarios también provoca que luches de manera distinta; aquí no hay tantos pasillos y escondites sino zonas más abiertas que incluso podría comparar con arenas pequeñas cada ciertos pasos. Sí, el ritmo del juego es más rápido, pero esta misma velocidad te pide que aprendas a controlarla, como una virtud que también es un castigo.

DarkSoulsIII_invasion

Molestando al prójimo. En Dark Souls III también puedes ayudar o asesinar a otros jugadores; a esto se le llama invadir y puede ocurrir en cualquier momento que estés vivo (sin salud reducida) y suele ser muy molesto. Sin embargo, puedes optar por jugar desconectado y dejar de temer. Por otra parte, puedes invocar a ciertos personajes que encuentres en tu camino para ayudarte con un jefe y crear un escuadrón de hasta cuatro jugadores.

A todo esto, ¿qué sucede con los jefes? Estos tienen dos fases muy marcadas, la cual alcanzas por tiempo transcurrido o el daño que haces, y si lo comparo con los cerca de 40 jefes del primer Dark Souls, sin duda me dejaron con ganas de más de estas batallas; otra vez, es algo que me recuerda de inmediato a Bloodborne. Los combates siguen siendo igual de satisfactorios, pero quizás se sienten demasiado parecidos entre sí; más allá de cómo lucen, algunos me parece que siguen el mismo patrón de ataque. Hmm, eso le quita un poco de encanto al momento.

  • 9.2/10
    Modo de juego - 9.2/10
  • 8.5/10
    Historia - 8.5/10
  • 9.5/10
    Rejugabilidad - 9.5/10
9.1/10

Resumen

Dark Souls III es difícil de odiar, pero eso no evita que reconozcas demasiados elementos del pasado; por una parte los fans obtienen el fanservice que necesitan, mientras que los novatos se encontrarán con el Dark Souls menos exigente. La saga nunca tuvo un mejor equilibrio ni un combate tan exquisito, a pesar de que sacrifica contenido. Si este es el último Dark Souls, es una despedida que necesitas hacer pero ya.

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