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Reseña | Hobbs & Shaw

Ya vimos la nueva película de Rápido y Furioso “Hobbs and Shaw” y te platicamos si vale la pena ir a darse una vuelta al cine, aunque ya conocen la respuesta…

El crítico estadounidense Gene Siskel solía preguntarse si la película que le tocaba ver en una particular semana era más interesante que un documental de los mismos actores disfrutando de su almuerzo. En el caso de Hobbs & Shaw (“spin-off” dentro de la muy exitosa franquicia de Fast & Furious) me queda claro que un documental de cualquier receso de filmación junto a Dwayne Johnson y Jason Statham representaría un buen rato de diversión. Después de todo, el chachareo entre ellos es la única fuente de placer en una cinta de acción que de otra manera resulta completamente derivativa y olvidable.

Hobbs & Shaw es la novena película en la serie y un ejemplo claro de su transición, cuyos humildes orígenes retrataron a delincuentes con corazones de oro y emocionantes carreras de autos, a elementos de ciencia ficción y secuencias que desafían toda lógica, rompiendo más leyes físicas que judiciales. Desde la revitalización de la serie con Fast Five (mi favorita de todas), cada secuela ha buscado formas de superarse a sí misma en términos de espectacularidad.

Las tramas pasan a segundo plano cuando uno rápidamente se da cuenta de que elementos como la pérdida de memoria de cierto personaje y la cuestionada villanía de otros solo sirven como justificación para más y más cintas. Por alguna razón (en cuyos guionistas ciertamente tienen que dar algunas maromas) tenemos que aceptar que Deckard Shaw fue solo un personaje malentendido que quería proteger a su familia, a pesar de haber matado a Han (aquí no verán el #JusticeforHan) y destruido el hogar de los Toretto, aparte de amenazar a la hermana de Dom, Brian y a su recién nacido. Todo es perdonado. Sí, cómo no.

La historia arranca con un virus letal que amenaza a la población global. Una agente incriminada, quien también resulta ser hermana de Shaw, decide inyectarse cápsulas del virus para evitar que caigan en manos del malvado Brixton, quien trabaja para una organización terrorista que aparentemente también está en control de todos los medios de comunicación del mundo. Brixton se declara el “Superman negro” y es un hombre modificado para ser un super-soldado, capaz de golpear más duro y resistir cualquier impacto sin importar si es un autobús de dos pisos o un edificio entero. Brixton, prácticamente, es un tanque humano junto a su mejor amigo, una moto que parece “transformer”. Aunque Idris Elba es un actor que brinda carisma a todo rol que interpreta, aquí no registra más allá de un villano de caricatura. Porque la realidad es que Hobbs & Shaw no es más que una caricatura.

David Leitch dirige esta entrega de forma eficiente, saltando de secuencia en secuencia con el objetivo de llegar lo más pronto posible a la siguiente explosión y pelea y atando los cabos mediante chistes y cameos de celebridades (en roles que parecen más favores al director y a su famoso reparto). Una adición que se agradece aquí es la presencia de Vanessa Kirby -quien salta de ‘Mission Imposible: Fallout’ a esta película, con un rol mucho más prominente.

Hobbs & Shaw ofrece exactamente lo que uno espera de su premisa. Es una empalagosa golosina de verano que no busca sorprender ni transgredir. En pocas palabras, es una película de Rápido y Furioso, que sirve para demostrar que esta serie es más parque de diversiones que cine.

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