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Reseña | Shingeki no Kyojin (3ra temporada)

A casi una semana del último episodio de la segunda parte de la tercera temporada del anime, Shingeki no Kyojin, te compartimos los que nos pareció en nuestra siguiente reseña.

A casi una semana del último episodio de la segunda parte de la tercera temporada del anime, Shingeki no Kyojin, te compartimos los que nos pareció en nuestra siguiente reseña.

¡Nota: La siguiente reseña contiene spoilers!

Hace dos años, cuando finalizaba la segunda temporada de SnK y reseñábamos el último capítulo de esa tanda en Estación Geek, anhelaba que la calidad de la próxima temporada no decayera, que lo que hace a SnK una serie única e irrepetible siguiera estando allí. Afortunadamente, puedo decir sin temor a equivocarme que me quedé corta. La tercera temporada, y más específicamente la segunda parte que acaba de finalizar su transmisión, ha demostrado ser fascinante de principio a fin, y bien merecido tiene su posicionamiento en el 2° lugar del ranking de MyAnimeList (solo por debajo de Fullmetal Alchemist Brotherhood), el sitio web más popular a nivel global para los amantes del manga y anime.

Con que te gusta lanzar piedritas, ¿eh?

Sin espacio para respirar

Son solo diez episodios, pero con la cantidad de información revelada, parecieran más. Son solo diez episodios, pero con la fluidez de los hechos pareciera que cada uno dura cinco minutos. Esta manipulación de las sensaciones del espectador es algo que siempre caracterizó a SnK, y que en esta instancia se ve más exacerbado. Cliffhangers insoportables, muertes significativas, momentos de angustia nivel dios. No importa de qué se trate, esta tanda de episodios lo tiene.

Dentro de todo este berenjenal de hechos remarcables, comenzando por las verdades descubiertas en el sótano de la casa de Eren, hay muchos elementos nuevos que considero cruciales para lo que queda por animar. En esta oportunidad, quiero resaltar tres en concreto: la muerte de Erwin, la transformación de Armin en el nuevo Titán Colosal y la revelación de que el Titán Bestia no es otra cosa que el medio hermano de Eren. ¿Tendrán estos tres hechos un valor considerable en la próxima y última temporada? Yo quiero creer que sí.

Adiós, mundo cruel…

A, ante, bajo, con, contra

Otro elemento peculiar a rescatar de esta tanda de episodios, es la revelación del nombre del titán de Eren, el cual da origen al nombre de la serie: Titán de Ataque. ¿Qué diantres nos pasó a los fans que después de años de ver series en japonés no nos dimos cuenta de que el nombre de la serie estaba mal traducido? ¿Fue esto hecho a propósito por los creadores, con Hisayama a la cabeza? Claramente para el nativo de Japón la verdad siempre estuvo ahí, pero por alguna razón los de este lado del planeta nunca nos preocupamos por el hecho de que la serie sea llamada “Attack on titan” o “Ataque a los titanes”, siendo que la partícula の (no) del japonés siempre se usa para relacionar objetos o personas, y usualmente es traducida como la preposición “de”. ¿Cambiará ahora el nombre de la serie en Occidente? Aunque no tenga sentido hacerlo a esta altura, claramente es una interpretación antagónica de la esencia de la serie: en un principio, pareciera que los humanos deben atacar a los titanes para lograr vivir en paz, pero con el paso del tiempo termina revelándose que estos humanos deben usar a los titanes como armas para combatir a otros humanos. Una vuelta de tuerca sublime, merecedora de todos los memes de aplausos que abundan por internet.

¡Momento! ¿La serie se llama “Titán de ataque”? ¡Yo le decía “Ataque a los titanes”! ¿Por qué nadie me lo dijo? ¡Debo haber parecido un idiota!

Depresión post-final modo Eren

Afortunadamente, ya está confirmada la cuarta y última temporada para fines de 2020. Resulta un bálsamo entre tanta ansiedad desperdigada en el fandom, aunque está claro que buena parte de ese fandom sabe perfectamente qué vendrá, ya que está al día con el manga. Es probable que la historia del manga ya esté terminada para cuando inicie esta última temporada, así que podemos estar tranquilos de que la trama del anime será fiel hasta el final. Aunque se hace difícil luchar contra la tentación de ir a husmear en los capítulos del manga que faltan por animar, la verdad es que la mejor forma de disfrutar esta serie es no sabiendo, es ignorando. Pude comprobarlo cuando miré la segunda temporada tras haberme spoileado que Reiner y Bertolt eran el Titán Acorazado y Colosal, respectivamente. Momento crucial, sin dudas, pero no tan magnífico cuando uno ve la serie y ya sabe qué va a suceder. Si todavía quedan fans de esta serie que, como esta humilde servidora, aún no han leído el manga, fans que luchan contra la depresión como si fueran Eren plagado de tristes recuerdos ajenos, mi recomendación es que se armen de paciencia y esperen. Valdrá la pena. Y anden con cuidado, que la internet es oscura y está llena de terrores.

¿Será esa la ballena voladora de hace dos openings?

Para terminar, insisto con algo que mencioné la temporada pasada: si bien la historia ideada por Hajime Hisayama es excelente y está muy bien pensada, sus ilustraciones están a años luz de distancia de la fabulosa calidad de animación y sonido que nos brinda Wit Studio. SnK es lo que es gracias a estos genios de la industria. No hay historia buena que pueda prosperar bajo el sostén de una animación mediocre o, cuanto menos, cuestionable.

Pensemos en la nueva versión de Berserk, historia que nadie con dos dedos de frente puede tildar de aburrida o mundana, ¿cuál fue la recepción en el fandom a este nuevo anime? Bastante negativa. ¿Cómo habría sido de haber contado con una calidad de animación como la de Shingeki no Kyojin? Se me eriza la piel de emoción de solo pensarlo. Por eso recalco: valoremos el trabajo de esta gente y roguemos a Sina, Rose y María para que la última temporada mantenga el nivel audiovisual que ha caracterizado a esta serie desde sus inicios.

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