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Reseña | The Dark Crystal: Age of Resistance

Ya vimos la serie The Dark Crystal: Age of Resistance y solamente tenemos puros elogios para la producción, aquí nuestra reseña.

Si algo caracterizaba a los años 80’ en el cine era la fantasía y la forma que tenían los cineastas para llevarnos a vivir aventuras increíbles, en mundos alucinantes y con personajes que iban desde lo inimaginable hasta lo excéntrico. Y claro que en aquel tiempo no había CGI, ni la super tecnología de captura de movimientos, por ello los realizadores tenían que valerse de las más ingeniosas técnicas y trucos para entregarnos películas que no solo cuentan una historia, sino que, además, son una expresión artística. Recordemos solo, joyas como “Laberinto”, “La Historia sin Fin”, “Los Ewocks” o incluso la misma “The Dark Crystal” de cual hablaremos en esta nota. Aclaro que me encanta, y siento especial predilección por producciones que recurren al efecto manual, adoro el stop motion, así como las cintas que usan locaciones reales. Por ello, no tengo más que elogios para la reciente “El Cristal Encantado: La era de la resistencia”. Ahora veamos por qué.

De menos a más

Para comenzar, es recomendable ver la película original antes de ver la serie. La pueden encontrar en la misma plataforma de Netflix. Ver la cinta nos permite ubicarnos, saber qué clase de producto vamos a ver, y aunque en la historia, no repercute mucho, pues la serie es una precuela, si nos permite valorar mucho más el actual trabajo de esta maravillosa y encantadora serie.

Dicho esto, La serie no sitúa antes de que los sucesos de la película ocurrieran, respondiendo muchas preguntas que nos quedan después de verla y llenando muchos vacíos argumentales. Lo cual ya es un gran punto favorable. En este periodo conoceremos a tres gelflings (Rian, Brea y Deet) que inspiran una rebelión contra los malvados skekses cuando descubren un horrible secreto detrás de su poder que amenaza el mundo Thra. Por supuesto que vivirán aventuras increíbles, conocerán criaturas impensables y encontrarán en la amistad y la causa común, una razón para seguir adelante.

Decir algo más, sería dañar el sabroso festín que los espera con cada maravilloso episodio.

Si bien al inicio, los episodios pueden parecer un poco largos, esta sensación se desvanece cuando la historia va tomando cuerpo. Y es que El Cristal Encantado, puede que arranque tibio, pero rápidamente nos sumerge en su trama, nos inmoviliza con cada personaje y nos consume de desesperación por ver en cada episodio, cómo es que los eventos tuvieron que ocurrir para llegar a aquel desenlace que no muestra la película. Es aquella sensación angustiante que tenemos al leer “Crónicas de una muerte anunciada”, sabemos lo que pasará y cómo terminará la historia, pero aún así, seguiremos leyendo, seguiremos viendo porque tenemos la necesidad de saber cómo es que TODO ocurrió. Y para nuestra dicha, la serie es un gusto de ver.

El bueno, el malo y el feo

Otra cosa genial, son los personajes que nos presentan: los villanos son obscenamente desagradables con el fin de no solo no empatizar con ellos, sino además sentir desprecio y repugnancia, en este caso no hay gris, los malos son malos, porque están consumidos por el poder y quieren perpetuarse en él, además, porque son el lado oscuro de una unidad. Recordemos que el concepto fundamental de la historia original es que para ser una unidad debes contener un lado oscuro y otro de luz (no lo dicen exactamente así, pero es lo que se entiende). Bueno, los Skekses son lo más despreciable que un mundo místico como Thra puede soportar.

Del mismo modo, tenemos personajes adorables que te roban una sonrisa, que te estremecen o que sencillamente te encantan porque podrías identificarte con ellos. Y por supuesto que las interacciones pueden llevarnos a morir de amor. Eso claro que se lo debemos al guion de la serie, al diseño y dirección de personajes y a su narrativa. Pues en ningún momento son melosos o edulcorados; simplemente obedecen con pertinencia a su entorno, a su clan, a su raza o especie, a sus vivencias, a sus miedos o incluso a sus sueños, como el pequeño Hup.

También tendremos personajes valientes, fuertes, decididos, y dispuesto a hacer lo correcto, aunque están en una posición desfavorable. Cabe resaltar, que gran parte de estos personajes son femeninos, pero no se siente como si fuera parte del protocolo de lo políticamente correcto; ya que todo el contexto místico en el que se teje y desarrolla la historia, responde naturalmente (las bases se sientan desde los años 80’) a este enfoque de género, y eso se agradece un montón.

Y si hablamos de misticismo, a mi gusto, esto es incluso más genial en la serie que en la película. Claro que, con una serie, se pueden tomar el tiempo para explicar con mayor detalle todo lo que significa el Cristal para Thra y sus habitantes, que papel que desempeña Aughra y los místicos; y el fascinante ciclo de la vida de Thra cuya supervivencia depende de que los gelflings retorne a la tierra al morir. Me encantan las historias míticas, y El Cristal Encantado: La era de la rebelión, ofrece una muy interesante.

Si el diseño de los personajes es fantástico (no solo el diseño artístico), el desarrollo de los mismos no se queda atrás. Desde los gelflings y sus clanes hasta la madre Aughra, se toman su tiempo para ser desarrollados, haciendo que la audiencia no solo los conozca, sino que, además, comprenda el papel que tienen en el equilibrio de Thra, el recorrido que les espera y así, comulgar con su travesía. No todos los personajes aparentemente buenos lo son, pero el camino es tan extenso y tan enriquecedor, que siempre hay oportunidad para la redención.

El Cristal Encantado, no solo nos narra una épica aventura llena de un montón de personajes carismáticos. También hay espacio para los temas de fondo, que, por dicha, no están muy encubiertos, por el contrario, son colocados en la superficie y sin disimulo. Temas Temas socio políticos como racismo, clasismo, abuso de poder, traiciones, la negación del cambio climático (en la serie será el oscurecimiento), la cultura del miedo, el esclavismo, la sobre explotación de recursos, entre otros. Todos ligados a nuestra sociedad actual y que, para nuestro lamento, no forman parte de la fantasía, como la serie.

Visualmente luce genial

Si la historia no te convence, pues los aspectos técnicos deben ser suficiente. Como lo dije al inicio, soy ultra fan de los efectos prácticos en el cine y la televisión, y muchas veces lamento que el CGI tenga demasiada presencia en el mundo de la fantasía y animación. Atrás quedaron historias contadas con marionetas y mecatronics, y aunque entendemos que esto puede representar mucho trabajo, mucha más mano de obra y mucho más tiempo de producción; sabemos que nada es más artístico que una obra que se acerca mucho más al trabajo manual: animación 2d, stop motion, efectos prácticos, etc; pues más allá de la historia (que casi siempre está a la altura), llegamos a apreciar mucho más la estética visual de estas producciones.

Y este es el mayor atractivo de esta serie. No escatima en regresar al origen y traernos una auténtica maravilla visual. Y es que en la era del CGI, los efectos prácticos se aprecian más que nunca. Comencemos por decir que el diseño de arte es fantástico, Las marionetas, los escenarios, las características visuales de las criaturas y personajes, todo es muy artístico.

Se agradece que Netflix respetase la idea y la estética original (claro que, con los involucrados en el proyecto, así sería). El basto mundo de criaturas sorprendentes se ve muy bien diseñado, con sentido y propósito, y cada cuadro es un pedazo de arte y de buen cine. Esta serie es un gran homenaje al cine de fantasía de los 80’. Como aporte, se puede decir que esta temporada de la serie contó con 20 marionetas principales y 90 adicionales para papeles secundarios. Y a diferencia de la película original, cada marioneta gelfling sólo necesitan dos titiriteros, mientras que ahora para la serie se requirieron cuatro. Esto permite una mayor libertad de movimiento. Además, mientras que los componentes animatrónicos de los títeres gelfling de la película original se controlaban mediante cables, las partes mecánicas de los nuevos gelflings se manejan a distancia mediante una especie de mando de Wii modificado.​

Los efectos visuales son perfectos. Al punto en que los agregados de CGI no desentonan con los efectos prácticos y mecánicos. El diseño de las marionetas es muy acorde a la versión original y está minuciosamente elaboradas y cuidadas, al punto de que los personajes nos llegan transmitir sus emociones con total naturalidad. A esto se le suma el movimiento de la cámara, el cual es muy efectivo para darnos sensación de movimiento y caos en los momentos de mayor acción.

Por otro lado, la fotografía y los filtros de color, también son geniales, pues es obvio que quisieron mantener y transmitir esa atmosfera ochentera, pero sin lucir antigua o vieja. Los diferentes sectores de Thra se diferencian perfectamente por los efectos de luz y color. Y la música, sin ser protagonista, logra su cometido y acompaña con precisión cada momento de la serie.

Spoiler, ¡Véanla ya!

No me queda más que decir que me encantó esta serie. Que es más que obvio todo el amor invertido en ella, y es que es notorio que cada gesto, cada escena, cada personaje, fue diseñado y desarrollado con mucho gusto, pasión y aprecio por este tipo de producciones y por su idea original. Solo tengo elogios para una producción que me regresó a la infancia, que llenó mi pantalla no solo de una estupenda historia, sino también de buen arte. Si te gusta el cine de fantasía, esta serie te fascinará. Mis episodios favoritos fueron el 5to y el 7mo. Y como el pequeño Hup, después de conocer el desenlace, yo también quiero ser un Paladín.

 

 

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