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Reseña | X-Men: Dark Phoenix

¡Ya vimos la última película que concluye el mundo de los X-Men, Dark Phoenix y te platicamos si vale la pena ir al miércoles de 2×1!

¡Ya vimos la última película que concluye el mundo de los X-Men, Dark Phoenix y te platicamos si vale la pena ir al miércoles de 2×1!

Para describir el fracaso de Dark Phoenix prescindiré de su historia y me enfocaré, en vez, en sus personajes. Después de todo, llevamos una docena de películas (contando spinoffs y los cameos en ambas ‘Deadpool’) a lo largo de casi dos décadas, por lo que pensaría que resultase sencillo definir a los jugadores principales. Charles Xavier y Erik Lehnsherr siempre han estado al centro del conflicto sociopolítico, representando dos facciones ideológicas bajo la misma causa (en una entrevista, el actor Michael Fassbender sugiere un paralelo acertado con Martin Luther King y Malcolm X, durante la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana).

Crónica de una muerte anunciada

En la original ‘X-Men’ (2000) se fundamenta que la rivalidad entre ellos parte de su visión social -Xavier, como el sabio, empático e ilustre, que insiste en que la convivencia es posible y Lehnsherr, militante y obstinado en que los mutantes nunca serán aceptados por la sociedad. En esa cinta, ambos personajes son hombres mayores y, aunque hay dejos narrativos de la tortuosa infancia de Magneto en un campo de concentración, sus pasados no son explorados hasta ‘First Class’ (2011), donde se revela que Charles, engreído y mujeriego, no arranca como un virtuoso modelo de liderazgo y Erik, un psicópata con sed de venganza, sí es capaz de liberarse de sus traumas personales.

Conforme esa nueva trilogía fue avanzando, era frecuente dudar de la sinceridad del buen profesor, cuyos vicios eran cada vez más evidentes. Pero no hay nada que nos intuya sobre su comportamiento en ‘Dark Phoenix’, interesado en jugar con las vidas de sus pupilos y amigos solo para quedar bien con Washington (quizás Xavier sí sea un modelo virtuoso, pero de relaciones públicas y adulación).

Hay una decisión en la película que convincentemente lo antagoniza al punto de disolver toda confianza y buena fe en el personaje. No entiendo, y específicamente después del arco redentor de ‘Days of Future Past’ (2014), de donde viene este nuevo Charles. En un importante momento en la historia Magneto le dice: “Siempre lo sientes, Charles y siempre hay un discurso. Y a nadie le importa”. No me queda más que aludir al escritor Simon Kinberg, quien al parecer insiste en emancipar al profesor (y llevarse a toda la franquicia en su camino, si a esa vamos).

Un tropiezo en el guion entre el presente, pasado y futuro.

A lo largo de esta serie se han tomado licencias artísticas que complican la lógica narrativa. Por ejemplo, ‘Days of Future Past’ deshizo la línea temporal de los filmes originales. ‘Dark Phoenix’ se sitúa solo 8 años antes de ‘X-Men’ pero no existe manera de aceptar que estos son los mismos personajes que vimos antes. Ni siquiera físicamente tiene sentido. Tragedias ocurren aquí que también impiden lograr dicha conexión.

Como es bien sabido, esta es la segunda vez que se cuenta la historia de ‘Dark Phoenix’ en el cine. La primera fue en la problemática ‘The Last Stand’ (2006) donde esta no fue el centro argumental. Aquí, Jean Grey (interpretada por la mismísima Sansa Stark, Sophie Turner) se convierte en vehículo de una ira incontrolable después de que una misteriosa fuerza espacial la toma. Vimos un poco del gran poder que reside en Jean durante la pelea final contra Apocalipsis, pero realmente no la llegamos a conocer en ‘Apocalypse’ (2016). Cabe mencionar que esta nueva iteración omite el triángulo amoroso entre ella, Scott Summers y Logan. El guion aquí suplica que tomemos en serio su relación con Summers, pero la química entre Turner y Tye Sheridan es prácticamente nula y no hemos pasado tiempo suficiente con ellos para invertir emoción alguna.

El último personaje que quiero mencionar es Vuk, interpretada por Jessica Chastain. Después del chasco de Oscar Isaac como Apocalipsis, resulta vergonzoso ver otro filme que desperdicia a un gran actor, en un rol ausente de cualquier tipo de desarrollo. Después de que un ente extraterrestre roba el cuerpo de una mujer, esta dedica su duración entera en pantalla a tentar a Turner a voltearse contra sus amigos. Vuk no es un personaje sino un peón narrativo.

X-Men: Dark Phoenix’ es una conclusión patética a una saga irregular. Después de retrasos, causados por “reshoots” y proyecciones tempranas llenas de malos comentarios, la cinta arriba a salas como el último petardo en una fiesta, donde ya todos se fueron a sus respectivas casas. Y con base a los resultados en taquilla, creo que hubiese sido mejor idea que Disney la hubiese guardado para su plataforma Disney+, a final del año. Al menos ahí nos podíamos ahorrar del gasto del boleto y las palomitas.

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